Crónica de Pasión ciezana: Capítulo I

Comenzamos hoy con la primera de las entregas de mi Crónica de la Semana Santa de Cieza 2015. Una crónica muy subjetiva en la cual, siguiendo la linea del pasado año por facebook, intercalaré algunos poemas originales.Espero que la disfruteis.
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“Lo bueno, si breve, dos veces bueno” decía Francisco de Quevedo allá por el siglo XVIII. Está claro que no nos conocía a nosotros. Nosotros, que siempre nos quedamos con ganas de más; nosotros, que siempre nos parece corto; nosotros, que andamos todo el año intentando alargar el tiempo con el fin de resistir un año, para resistir hasta marzo, para volver a Cieza, por su Semana Santa. Y es que somos nosotros, semanasanteros, quienes más se alegran cuando llega Miercoles de Ceniza, quienes más viven cuando el Domingo de Ramos despunta en el horizonte del tiempo; y quienes lloran cuando el sol de la Pascua cae por fin. Nosotros, que vivimos todo el año a base de marchas tras unos auriculares a la hora del crepúsculo, de conversaciones a media voz repletas de recuerdos, de vivencias, de sentimientos inspirados por la memoria de Semana Santas que ya se difuminaron en los abismos de la noche.

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Quizás tenía razón el poeta pues la brevedad de tan ansiada época del año nos deja con ganas de más, nos enseña que todo en esta vida se acaba y que para que la Semana Santa comience de nuevo, la anterior debe terminar. Y es que necesitamos de esa espera; los instantes acercan vidas, pero es el largo tiempo quien entrelaza los caminos. Es la espera el oxígeno de cada cofrade: no podemos vivir sin ella, pero nos envejece poco a poco, de forma imparable, hasta que un nuevo Domingo de Ramos podamos asomarnos desde el balcón celestial con aquellos que nos precedieron en tal devoción y observar desde la mejor tribuna el redoble de un tambor, el vaivén de los tronos tan etéreo como los recuerdos de media tarde.

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. ¡Qué razón tenía Quevedo! Bien nos conocía a los semanasanteros. La propia brevedad de nuestra Semana de Pasión es lo que le da su mayor encanto. Es ese brusco final el que nos deja con ansias de regreso en el alma, su fugacidad la que bien nos instruye en la paciencia, la que nos da fuerzas para vivir durante doce meses contando días hasta que, de repente, una mañana nos sorprenda con miles de palmas y olivos recorriendo el paseo, acompañando al Señor de la Burrica. Así, cada noche nos dormiremos con la certeza de que un día menos resta para que la Pasión nos sorprenda con un nuevo amanecer.

“Estad preparados, pues no sabéis ni el día ni la hora” (Mt, 25,13)

SEMANA SANTA DE CIEZA 2015
CRONICA POR ANTONIO JESÚS HERNÁNDEZ ALBA

El viento ya lo anuncia, el sol, despuntando tras la sierra lo proclama. Las mareas del tiempo han dejado de fluir y durante diez días se mantendrán inertes. Los cuarenta días de preparación casi han terminado, casi han terminado… El alba trae en su aliento aromas de lirio, olores de rosa, brisas de acacia y perfumes de azahar. Por fin tantas largas noches de espera han dado sus frutos, por fin la cuenta atrás ha cesado: Es Viernes de Dolores. La mañana contiene el aliento, aguardando a ese redoble que rompa, de una vez por todas, la tensión que la cuaresma ha generado. La lluvia no impidió que los traslados y via-crucis salieran a la calle, aunque a punto estuvo con San Pedro. Mil redobles condensados en un solo segundo nos anunciaban el inicio de una nueva cuaresma, de un nuevo tiempo que tanto habíamos estado esperando. De repente nos llenamos de impaciencia, esa serenidad con que habíamos aguantado todo un año se fue a pique con el ronco cántico del parche. Atravesamos desde entonces mil estaciones con el Medinacelli, vivimos un Jueves Santo con el Cristo de la Agonía dentro de la Iglesia un domingo por la tarde. La Virgen de Gracia volvió a mostrarnos su rostro compasivo y esperanzado. San Pedro negando desde San Juan Bosco otra vez. Semana Santa en pequeñas dosis para darnos fuerzas y resistir esa cuenta atrás que tanto nos cuesta superar. El pregón tan espléndido como siempre. Y, casi sin darnos cuenta, una mañana renació el Viernes de Dolores. Esa tarde, todo Cieza salió a la calle, se revolvió enamorado, engalanándose para su novia, un amor de una semana.
La decepción que la lluvia nos dejó a los jóvenes y a los más chicos aquel Viernes de Dolores de 2014 en que el agua nos obligó a resguardar bajo techo y palio a nuestra Estrella se desvaneció, y el sol lució con fuerza sobre las pequeñas mantillas que orlan a la Virgencica de la Estrella. Esa alegría infantil que nos abre el apetito de pasión rompió por fin el sello de la Semana Santa, de esos diez días que dan sentido y meta a nuestra existencia. Cuando el sol, cansado ya, se resguarda tras la atalaya, la luna ilumina el camino hacia la cruz, el último Via-Crucis que pondrá punto y final definitivamente a la cuaresma.
Comienzan los violines a lamentarse mientras una voz proveniente del mismo cielo entona el Ave María de Schubert al tiempo que las miradas de María, la Dolorosa, y su hijo el Medinacelli se entrelazan en un abrazo doliente, tan lacerante como el acero que penetra el alma de la Virgen, y las espinas que crucifican las sienes de Cristo. Madre e Hijo se despiden, ambos saben que es voluntad de Dios todo lo que ha de suceder; pero no pueden evitar llorar. Jesús inclina la cabeza, dócil ante su destino; María la alza en un silencioso grito hacia el Padre mientras sus lágrimas rejuvenecen la tierra que hoyan sus pies. La Stma. Virgen de los Dolores no se arredra ante el dolor, no le da miedo llorar y gritar impotentemente, su mismo llanto es una oración. Cuando llega a la Basílica todo lo que allí ocurre no es más que la competición de unos niños por agradar a su Madre. Se da cita en la plaza una lucha carnal en forma de música únicamente para honrar a la que es madre de todos. Insólita estampa nos dejaba esa noche el cortejo de rojo doloroso, pues en sus filas de paso rítmico se intercalaban los andares etéreos de unos nazarenos de color morado y plata. El estandarte de la cofradía dormi lucía en memoria de los 75 años de dicha hermandad.

Misericordia, Señor, hemos pecado. Cuando toda música, redoble y sonido se ha apagado, aparece tras el añejo portón la efigie de un Cristo muerto y atravesado, transido de hierro y amor. A hombros de sus cofrades y orlado por lámparas y antorchas, el Cristo de la Misericordia avanza en oración internándose en la penumbra de la Hoz. Este año, el cansancio me impidió acompañarlo durante todo el recorrido, sin embargo, al llegar al cubico, me armé de valor y, abriendo los labios, dejé que mi emoción contenida fluyera en palabras de una oración. Minutos después, mientras el crucificado se perdía en las profundidades de la calle de los pinos, volvía mis pasos hacia mi casa. Necesitaba del descanso para resistir a esa Semana tan esperada que acababa de empezar.
Renace el día, expectante, el pasado año el Perdón se quedó interno en el convento mientras el agua del cielo nos hacía su última visita en aquellas fechas. Cuando el crepúsculo volvió a iluminar el firmamento no pudimos si no dejar escapar un suspiro de alivio, las estrellas lucían en plenitud sobre nuestros ojos.


A la hora convenida
Lo que Tú y yo pactamos
Se cumplió
A la hora convenida
Nuestras vidas encontramos
En pasión.
Cuando la noche comience
Eso fue lo que dijimos
Hace tiempo
Cuando tu muerte empiece.
Y en procesión volvimos
A ese tiempo.
Nuestro pacto
Antonio Jesús Hernández
10/04/15

A la hora programada, las puertas del Convento se abrieron dejando salir a docenas de niños con sus túnicas, seguidos de unos jóvenes armados de valor y ansia procesional y ataviados con la túnica de sus respectivas cofradías; sin embargo, sus pasos hubieron de volver hacia atrás apenas habían comenzado. Por qué se propuso y por qué se truncó tal iniciativa es algo que quedará en la sombra y no serán mis palabras las que critiquen o ensalcen dicho acto. En cualquier caso, los capuruchos y la cera tomarón de nuevo las calles, el Perdón hecho carne en madera consagrada fue en busca de aquellos que lo necesitan. El Santísimo Cristo del Perdón dejó atrás su morada para encaminarse hacia los desfiles procesionales de Miércoles y Viernes Santo. Su entrada, su encuentro con su Madre Dolorosa casi parecía extraído de un cine. Regresó por fin a través de la Hoz, las mismas puertas de siempre se abrieron dejando entrar al recostado Señor, atravesado en un leño, yacente en una cruz.
De nuevo, el horizonte se tiñó de morado, como las túnicas que a la mañana siguiente poblarían las calles.
De repente, sin apenas percatarnos de ello, Cieza se convertía, como solo ocurre una vez cada año, en una nueva Jerusalén. Las palmas parecen brotar del mismo adoquinado, las oliveras brotan a cada paso por la ciudad. Oficialmente ha comenzado la Semana Santa. Por fin es Domingo de Ramos.

DOMINGO DE RAMOS: PALMAS Y CONSUELO

A pesar de haber asistido a la misa vespertina, la mañana del Domingo toca madrugar y asistir a la celebración de las 10h en la Asunción para así conseguir una rama de olivo que luzca en mi balcón hasta la próxima cuaresma. Antes incluso de poder reaccionar, la OJE ya acompaña al Ángel Triunfante infantil, que ha mudado Cruz por palma como antaño hiciera. Minutos después suena el pasodoble que tejiera el maestro León como himno morado: “Los Dormis”. La Burrica cabalga a lomos de un río de Pasión joven aunque de 75 años. Pronunciada la bendición, el grisáceo e irregular adoquinado de las calles se tiñe de palma, olivo y terciopelo multicolor. Tres bandas, tres estilos musicales acompañan el recorrido. Junto al ángel y abriendo carrera, la OJE con su marcial paso. Medina Siyasa con sus aires sevillanos se intercala entre las filas multicofrades. Y cerrando, acompañando a Cristo en su Entrada Triunfal, la Banda Municipal con sones festivos y claros. Las cinco imágenes que ideara Carrillo, lucen como nunca esta mañana. La serena burra porta dócilmente el sabio rostro del Maestro mientras mantiene cerca a su jocoso retoño. Tras de ellos, los hermanos del trueno dialogan: San Juan, en alarde de juvenil inocencia, se alegra del recibimiento de Jerusalén mientras Santiago frunce el ceño, conocedor de que no todo serán alegrías esta semana.
Al regreso a la estrecha y abarrotada calle Cartas se vuelve a dar la sana rivalidad por mostrar lo mejor de la música, esta vez en ordinario, ante el Señor. Ambas agrupaciones musicales demuestran su mejor hacer cada una en su estilo.
Por fin queda tranquila la ciudad, en reposo para desbordar las calles al paso del Cristo de sus amores.
Sol y viento se juntan para hacer honor del título que recibe la “Cumbre Airosa”, cuando por fin las rejas negras se abren y suena el Himno Nacional, el astro rey arranca destellos de la Cruz del Rey de reyes. Un viva corta el viento y un pasodoble arranca pasiones ante el Faro Luminoso. El Stmo. Cristo del Consuelo vuelve a Cieza para acompañarnos hasta el 3 de mayo. Como siempre, ni un hueco resta en las aceras y calles, la plaza rebosa de fervor para ver a su Señor. Al entrar en la Basílica, toda voz se une para cantar como un único y pleno pulmón: Cristo Bendito, Gloria de Cieza, Consuelo dulce del Corazón, grata esperanza del que te invoca, prenda segura de salvación.
Así, con cansancio en el cuerpo, pero alegría en el corazón, volvemos a casa con un solo pensamiento en la mente: Por fín.

LUNES SANTO: SANGRE Y PENITENCIA

La caída de la tarde el Lunes Santo nos traía irremediablemente recuerdos centenarios, más de uno deseábamos que se volvieran a representar las estaciones sacando los pasos a la calle. Sin embargo, los riesgos que conllevan tal hazaña convierten dicha idea en un sueño irrepetible. El tiempo dirá si ese sueño volverá a surgir de los abismos de la historia.
En cualquier caso, el Via-Crucis, transcurrió con la solemnidad y el rigor acostumbrados. Los tambores que abren el camino a la penitencia influían en el público, creando un clima de expectación y silencio que arrancaba respeto y emoción cuando las filas de sangrantes nazarenos atraían a un Cristo muriendo y perdonando sobre un calvario de rosas y lirios. En todo ese mar sereno de dolor, un rayo de luz, la espuma de una ola cristalizada en orquídea de blanco aroma nos enseña que incluso en la oscuridad de la muerte hay esperanza. Ana María Ruiz la puso en su día allí como símbolo de que la Muerte no es el final, y gracias a esa flor, el recuerdo de una luchadora se mantendrá vivo mientras el Cristo de la Sangre recorra las calles de Cieza.
Como cada año, la Asociación Musical Ciezana nos trajo lo más innovador y exquisito del panorama musical cofrade: Abel Moreno, Victor Manuel Ferrer, Miguel Sanchez Ruzafa y otros muchos regaron tanto de notas como de lágrimas el pavimento reseco, ansioso por recibir la lluvia revitalizadora que es la música. Y es que la cera permanece en el pavimento, pero pronto el sol y el tiempo se deshacen de ella, pero las lágrimas calan en el corazón de aquel que las derrama y la música queda en el recuerdo de aquel que la escucha y se emociona con ella. Mi intención para esa noche era acercarme a Murcia capital a ver la procesión de allí, pero por diversos motivos, no cumplí con ella y esa decisión se vio recompensada cuando, al entrar en la plaza el Cristo, comenzó a sonar Crucifixus. En ese instante, me quedé sentado sobre las escaleras de la Iglesia y, dejando a un lado la cámara, deje que afloraran las lágrimas y los recuerdos a mí. Quisieron venir a mi mente las horas dedicadas a aquella marcha para que el 21 de febrero sonaran con un piano y una flauta por toda banda. Finalmente, postrado de rodillas en el sangrante suelo, veía como el Stmo. Cristo de la Sangre se recogía, flotando sutilmente a través del arco.

Rompiendo abre el pomposo cortejo
El ronco retumbar de un tambor
Va anunciando que llega el Señor
En un Lunes Santo nuevo y añejo

Ama el joven, no lo conoce el viejo
Sigue siendo de un mismo amor
No es bueno ni tampoco peor
Sólo de una Pasión otro reflejo

Sangre mana de velas encarnadas
Sangre en rosas de un nuevo calvario
Sangre de unas bellas manos llagadas

Sangre con los lirios de un osario
Sangre y blanco de orquídea amada
Sangre de Via-Crucis y de Rosario
Soneto del Lunes Santo
Antonio Jesús Hernández
14/04/2015
Solemne bajada y entronización del Stmo. Cristo de la Agonía
Traslado de Ntra. Sra. de Gracia y Esperanza
Único Via-Crucis de Ntro. Padre Jesús de Medinacelli que se suspendió debido a la lluvia
Traslado de San Pedro Apostol
Traslado de los Estandartes. Pregón 2015
Procesión de los Niños de la Cruz. Viernes de Dolores.
Encuentro de la Stma. Virgen de los Dolores y Ntro. Padre Jesús de Medinacelli. Viernes de Dolores
Traslado del Stmo. Cristo de la Misericordia. Viernes de Dolores.
Justo antes de salir el traslado del Stmo. Cristo del Perdón.
Ángel Triunfante infantil desfilando como antiguamente. Domingo de Ramos.
Procesión de la Palma. Domingo de Ramos
Salida del Traslado del Stmo. Cristo del Consuelo. Domingo de Ramos
Via-Crucis Procesional del Stmo. Cristo de la Sangre. Lunes Santo

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