Tu nos dijiste que la muerte...

TÚ NOS DIJISTE QUE LA MUERTE...

... Así comienza la archifamosa canción compuesta por el sacerdote Cesáreo Gabaráin, posiblemente una de las más sentidas y hermosas de cuantas compusiera, tanto por su mensaje como por su melodía. Resume su letra a la perfección el significado de la fiesta que los católicos celebramos hoy.

Ayer, primero de noviembre, se conmemoraba la festividad de Todos los Santos, la memoria de todos aquellos que ya disfrutan del Paraiso Celestial. Hoy se recuerdan a todos los que ya han abandonado esta vida terrenal y han partido en busca de la Gloria Eterna. No es la muerte lo que celebramos, sino la Vida, la Resurrección, que es Cristo, Nuestro Señor; esa resurrección a la Vida Eterna nos la brindó Él muriendo en la Cruz y con la que se nombraba. Nuestras preces van dirigidas a los que esperan en el Purgatorio para que alcancen esta vida.

Cada vez que salgo de tocar y cantar en misa me repiten el mismo comentario, "tocas como tu abuelo Higinio". Quiero creerlo mas no lo puedo saber, en los recuerdos que de él me quedan no hay ninguno en los que el sonido del órgano ponga la banda sonora. De su forma de interpretar no tengo constancia, pero de que hoy, durante la Eucaristía, y especialmente al cantar "La Muerte no es el Final" y tocar la "Oración por los Caidos", ha estado junto a nosotros, con una sonrisa en su rostro, si. Eso lo se, estas cosas se sienten en lo más profundo del pecho.

Termino hoy con esta oración hecha música con la que empezaba. 

Tú nos dijiste que la muerte
no es el final del camino,
que aunque morimos no somos,
carne de un ciego destino.
Tú nos hiciste, tuyos somos,
nuestro destino es vivir,
siendo felices contigo,
sin padecer ni morir.
Siendo felices contigo,
sin padecer ni morir.

Cuando la pena nos alcanza
por un hermano perdido,
cuando el adiós dolorido
busca en la Fe su esperanza.
En Tu palabra confiamos
con la certeza que Tú
ya le has devuelto la vida,
ya le has llevado a la luz.
Ya le has devuelto la vida,
ya le has llevado a la luz

Cuando, Señor, resucitaste,
todos vencimos contigo
nos regalaste la vida,
como en Betania al amigo.
Si caminamos a tu lado,
no va a faltarnos tu amor,
porque muriendo vivimos
vida más clara y mejor.
Porque muriendo vivimos
vida más clara y mejor.

Pase lo que pase, no perdáis la Esperanza pues, incluso en los más oscuros momentos, Cristo nos tiende su gloriosa mano para ayudarnos a levantarnos, tomar nuestra cruz y seguirle hacia su Reino sin fin.


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