Noche de Romería

Volvemos esta noche a escribir en el blog tras una temporada de parón. Esta noche, que ya va siendo madrugada, no es noche de dormir; es noche de sevillanas, noche de rosario, candelas y simpecaos, porque es Lunes de Pentecostés y en la Aldea del Rocío, frente a las marismas de Doñana, los romeros de todo el mundo esperan impacientes ese bendito momento en que los almonteños salten la reja y lleguen al columpio de plata donde se balancea la Blanca Paloma, ese navío de plata en que la Virgen del Rocío sale sobre el mar de devoción que es su pueblo este lunes de Romería.

Hay quienes os preguntaréis por qué yo, que en su día no quería saber nada que no fuera Cieza, escribo ahora con tanta vehemencia sobre una tradición andaluza cuyo origen se enraiza y cuyo epicentro se encuentra a unos cuantos cientos de kilómetros de la Vega Alta del Segura. La respuesta es muy sencilla, veréis: el año pasado decidí quedarme frente a la tele para ver algo de lo que había oído hablar alguna vez y me quedé maravillado de la devoción que la imagen de María arrastra tras de si. Miles de personas soportando el frío, velando y esperando para poder ver su cara flotando entre el gentío, compartiendo el abrigo,el techo, los cantes y la comida apenas sin conocerse pero sabiendo una cosa, que los une ese amor a la Reina de las Marismas, a la Blanca Paloma,la que a la Puerta se Asoma.
Y no sólo eso, si no que han recorrido kilómetros y kilómetros,a pie a caballo o en carreta, siguendo a los dos bueyes que llevan su insignia entre plata resguardada. Este año lo han hecho por caminos enfangados, bajo lluvias y tormentas, pero con las mismas fuerzas que siempre, con la esperanza de que llegara este momento. Y al final, sus esfuerzos dan sus frutos, se han podido presentar ante la Virgen del Rocío y la noche luce despejada y clara para acoger en su seno la devoción del mundo entero.

Mientras veo como simpecado, tras simpecado de las 117 hermandades filiales van desfilando y rindiendo honores a su Señora, acercándonos minuto tras minuto a ese momento en que la devoción desborde la razón y Almonte desborde la reja, os dejo un poemilla que compuse hace unos días y que describe ese momento.

Cuando termina el Rosario
y las campanas suenan
al llegar el Simpecao
a la Ermita marismeña
Cuando la noche se abre
y la madrugá hiela
los almonteños saltan
la reja rociera.

Ya la llevan en sus hombros
ya la Paloma vuela
en su nido de plata
con su noche almonteña
a la Concha ya se acerca
ya dejó atrás la reja
el rosario ha terminado
María ha su pueblo llega.

Es la Marisma un mar
de devoción en tal manera
que la Virgen va a la deriva
entre cabeza y cabeza
Ahora se hunde ahora escora
ahora remonta y se menea
a la deriva la llevan
a mi Virgen Marismeña.

No vayas a buscarla
quédate quieto y espera
si la suerte te sonríe
será Ella la que venga
¿La suerte? Ni mucho menos
será Ella la que quiera
Pues la llevan a la deriva
porque es Ella quien los lleva.

De hermandad en hermandad
es Ella quien los lleva
de hermandad en hermandad
por las arenas rocieras
Y de medio mundo vienen
para al llegar a su puerta
llorar llorar y llorar
por ver su cara de luna llena.

De madrugá salía
subía en su carreta
y por sus gentes se pasea
la Paloma almonteña
y al llegar el mediodía
frente al dintel de la puerta
será la Virgen del Rocío
la que llore por la Espera.

Virgen del Rocío (Cieza)
Romería Rociera (Cieza)
Carreta y Simpecado de la Hermandad del Rocío de Murcia
Romería Rociera (Murcia)
ROMERÍAS ROCIERAS CIEZA Y MURCIA

Comentarios

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *