CUARESMA 2017: El Cofrade

1 de Marzo de 2017: Comienza la Cuaresma
1 de Marzo de 2017: Vuelve Pensamientos de un Ciezano con un artículo que titulamos:

EL COFRADE

Cuaresma, ese tiempo de soñar, pero de soñar entre el sueño y la vigilia, en esa nebulosa con olor a incienso que nos envuelve cuando ya el día está a punto de despertar... y ese día no es otro que Domingo de Ramos, el día en que ya no es tiempo de soñar ni de dormir, sino de despertar y de vivir. La cuaresma son, en fin, cuarenta día de preparativos, cuarenta días para limpiar los tronos y enseres, para vestir las imágenes de Nuestro Señor, su Santísima Madre y los Santos, para desempolvar las túnicas, preparar las colgaduras y poner a punto la casa para esos días de puertas abiertas. Pero. más que para eso, son cuarenta días para desempolvar ese viejo evangelio y releer los casi olvidados versículos de la Pasión de Nuestro Señor, de limpiar nuestra alma, poner en orden nuestras vidas y vestirnos con las mejores galas que podemos: las buenas obras, limosnas, ayuno y oraciones.

Ahora os estaréis preguntando por qué desvío el tema de la exaltación de nuestra Semana Mayor, dejo de hablar de esas cosas que tanto nos gustan y que nos traen nostalgias de Pasión. Pues es muy sencillo. Desde hace tiempo me vengo percatando de que no están las cosas claras a este respecto. Muchas veces desde este blog he defendido las mil virtudes de la Semana Santa, he hablado de arte, de tradición, de trabajo duro y de belleza, pero siempre ha quedado clara una cosa: la Semana Santa sin Dios y, por consiguiente, sin su Iglesia, no es más que folklore y, si quitamos a la Religión de esta ecuación, pierde todo su sentido la fiesta y daría igual vestir la túnica que el traje de huertano o un disfraz de carnaval que quedaría todo en una mera diversión mundana... y la Semana Santa es mucho más que eso.

¿Qué es lo que de verdad importa? ¿La procesión? ¿Que las imágenes sean más o menos bellas? ¿Que el trono vaya mejor o peor engalanado? En verdad os digo que nada de esto importa si Dios no es el destinatario último de nuestros esfuerzos. Dios es Amor, la biblia lo dice, está llena de muestras de su divino Amor, tan grande que llegó a entregarnos en sacrificio a su Hijo Unigénito quien, antes de volver al Padre nos mandó tres cosas fundamentales: Que nos amáramos como hermanos, que permaneciéramos juntos en la comunión de la oración como hermanos, y que lleváramos su Evangelio, su Buena Nueva, a todos los pueblos para que así, todos los hombres fuéramos por fin hermanos. Y hermanos somos en Cristo todos los Cristianos, y en especial los cofrades que vemos en nuestras cofradías y hermandades una familia en la que apoyarnos y por la que, unidos, trabajar para mayor gloria de Dios.

El buen cofrade no es el que no se pierde ni un acto, ni el que no se quita la túnica entre Viernes de Dolores y Domingo de Resurrección, ni el que se pasa todo el año viendo vídeos y protagonizando tertulias pasionarias. El buen cofrade no se divierte en polémicas vacuas, no se enemista con sus hermanos por estar agrupados bajo una advocación diferente y, sobre todo, no olvida a Cristo en ningún momento. ¿Sómos nosotros así?¿Somos los hipócritas que los detractores de esta fiesta creen o vivimos plenamente los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo como buenos Hijos de Dios, Cristianos Cofrades?

Cristo nos mandó evangelizar a las gentes, y qué mejor forma que con nuestro ejemplo, acudiendo regularmente a reencontrarnos con nuestros hermanos y con Cristo, presente en la Eucaristía, y, especialmente en los días que conmemoramos su Entrega por nosotros en la cena de Jueves Santo, su Muerte Salvadora el Viernes Santo y su gloriosa Resurrección la noche del Sábado al Domingo. Después de haber cumplido con estos preceptos, podremos salir a las calles a llevar esa Buena Noticia a aquellos que se han alejado de Dios, y ¿qué mejor forma que llevándoles la muestra gráfica del Amor de Cristo que son las procesiones? Cuantas más procesiones, mejor, más posibilidades de atraer a nuestros hermanos perdidos por los azares del mundo hacia Cristo. Pero siempre recordando que en la imagen se ve lo que no está y que es en el Sagrario donde REALMENTE ESTÁ lo que no se ve.

Asi que, hermanos, os invito esta cuaresma a preparar bien vuestra alma y a reconciliaros con Dios y su Iglesia para poder vivir plenamente la Semana Santa

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