CUARESMA 2017: Remembranza cofrade

En la precuaresma de este año 2017 ha tenido lugar un evento histórico. Por primera vez en décadas, los titulares de las cofradías decanas de la Muy Noble y Leal Villa de Cieza, la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Real, Muy Ilustre y Venerable Cofradía de María Santísima de la Soledad se reunieron en el Altar Mayor de la basílica de Nuestra Señora de la Asunción para presidir una Eucaristía en memoria de aquellos novenarios que, hasta la Guerra Civil Española, se daban en honor de ambas imágenes.

Si bien es cierto que ambos novenarios eran consecutivos y no uno sólo, ambas cofradías costearon el altar que ocupaban durante los mismos, un altar que se quiso recrear en el lado de la epístola de a basílica. Vestía el Nazareno su túnica más antigua, la que, durante todo el año, luce en su capilla, una túnica de terciopelo morado y bordada en hilo de oro a mediados del s.XIX, la famosa desaparecida en guerra y encontrada en el palmar; así como su Corona de Espinas, la que luce cada Viernes Santo en la Mañana aunque, esta vez, sin su Cruz a cuestas. Y la Soledad, resplandeciente en su dolor, pudo observarse como pocas veces se ha podido, casi a ras de suelo, sin las múltiples tulipas de su esplendoroso trono, sin la gran diadema de procesión y sin el pesado manto bordado. Tan sólo una delicada saya blanca con flores moradas, un sencillo y bello manto negro brocado, perteneciente a su antecesora y una pequeña diadema dorada, también perteneciente a la antigua imagen. Así, su bellísimo rostro, de influencias salzillescas, pudo ser contemplado tal como don Juan González Moreno lo concibió en su taller.

La misa, solemnizada por el sonido del órgano (tocado por un servidor), transcurrió con elegancia y sobriedad, sin gastar saliva en vanos discursos, tan sólo hablando para alabar a Cristo y a su Santísima Madre.


Miradlas Bien! Ante las imágenes de Jesús Nazareno y María Santísima de la Soledad sintieron nuestros antepasados las más intensas punzadas de salvadora contrición, de compasión, amor y confianza. Ante éstas, aprendamos todos a ser agradecidos a quienes tanto sufrieron por nuestra redención." 







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