CUARESMA 2018: Música y Semana Santa 02x1

Retomamos esta cuaresma aquella sección que comenzamos el año pasado titulada MÚSICA Y SEMANA SANTA. Este año haremos un nuevo recorrido por la historia de la Música Procesional, pero  a través de marchas concretas, desde sus comienzos hasta los últimos años.

Hoy nos remontamos de nuevo a los primeros pasos de este género, a la década de los 60 del siglo XIX y lo hacemos con una marcha que cumple su 150 aniversario: "El Panteón" de José Antonio Cándido Gabaldá y Bel. 

Este tipo de marchas tan antiguas, si es que llegó a escucharse en algún momento en Cieza, hace décadas que no suenan, pero es necesario hablar de ellas porque serán el gérmen de todas las demás. Son marchas de instrumentación muy sencilla, la instrumentacion básica de una banda militar (lo que hoy conocemos como banda de música o banda a secas): Tres voces de clarinetes más la de clarinete requinto, dos de saxofones, y una de flautín por toda madera. No encontramos ni flautas, ni oboes, ni fagotes ni saxos tenores; instrumentos que hoy en día son casi indispensables en estas obras. De hecho, es ya novedoso que aparezcan saxos, los cuales se comenzaron a extender a partir de 1861 (es más, en una de las marchas de este autor, "La Guirnalda", ni siquiera aparecen en la partitura, lo cual hace sospechar que es anterior a 1860). Frente a esta reducida cuerda de maderas, encontramos una gran gama de instrumentos de metal: fliscornos, cornetines, trombas (un instrumento similar a la trompeta), trompas, trombones, bombardinos y tubas. A todos estos, hemos de añadir la percusión "básica" de una banda militar: bombo, caja y platos.

En cuanto a su estructura, es una forma muy sencilla, una forma A - B - A. Es decir, presenta un tema, cambia a un segundo y vuelve al primero. A grosso modo, es la forma de una canción: estribillo, estrofa, estribillo. Esta va a ser la forma esencial que tengan todas las marchas, a partir de aquí, en décadas posteriores se ampliará la forma, se añadiran secciones, etc. Pero siempre teniendo este esquema en mente. Mantiene muchos rasgos de la música orquestal clásica y romántica (finales del XVIII, principios del XIX) combinada con un marcado caracter militar. Siempre mantiene la melodía en las maderas y bombardinos, en la parte A con varias voces, alternando partes en las que la banda entera hace acordes, sin acompañamiento ni contracantos, y otras en que las maderas mantienen la melodía y los graves van haciendo un acompañamiento típico. La parte B (lo que hoy llamamos "Trio") es principalmente como esto último, pero con una melodía mas dulce y melancólica.

Comienza con un fuerte muy sentido, con toda la banda en acordes y una melodía que tan sólo repite una nota, dandole ya despe el principio una gran fuerza expresiva. Esta primera parte sirve de introducción para el primer tema en modo menor, una melodía que de alguna forma representa un lamento. Tras ella, una segunda melodía en modo mayor, primero en piano y después en fuerte y con toda la banda de nuevo como la introducción. En estas partes que no hay acompañamiento, es la percusión la que se encarga de darle movimiento a la marcha, de forma que camine y se pueda caminar con ella (no podemos perder de vista que es música para desfile). Este fuerte culmina en un apoteósico final en modo menor que, cuando se reexponga, cerrará la marcha. Sigue la melancólica y dulce melodía del trio, en modo mayor completamente, el llanto del final de la vida, pero con la esperanza de la Resurrección. Los matices y los cambios, progresivos o no, en ellos, ayudan a potenciar esa expresividad de la que hablábamos.

Toda esta marcha, aunque no tiene una temática definida, como ocurrirá con muchas en épocas posteriores, ni está dedicada a una hermandad, representa una escena muy clara: un funeral solemne de una gran personalidad. Toda la sección A representa de alguna forma la liturgia de difuntos y actos adjuntos: la entrada del féretro, la misa, las autoridades y asistentes rindiendo homenaje al fallecido y el entierro  Y el trío representa el llanto y los honores póstumos al difunto tras su sepultura. Trasladando esto al terreno cofrade y religioso: el entierro es el de Cristo, pues no hay personalidad más grandiosa que el Señor y toda la marcha representaría su descendimiento de la Cruz, la despedída de su Madre y su sepultura. 

Todo el significado de la marcha es altamente subjetivo, cada cual puede interpretarla a su gusto. Ahora os invito a escucharla con otros oidos, buscando las melodías y acompañamientos, identificando cada parte, sintiendo la evolución de la música a lo largo de la obra.



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