CUARESMA 2018: Divina Madera

Hoy inauguramos una nueva sección en el blog, una sección que ya tuvo un antecedente en aquella serie de reportajes titulados "Mirarán al que Traspasaron". Como en aquella, haremos una serie de descripciones de los distintos pasos de nuestra Semana Santa. Una descripción desde el punto de vista de quien les escribe. 
En el primer capítulo queremos hacer una pequeña apología de uno de los pasos que más polémica ha levantado en el panorama cofrade ciezano: La Santa Cruz, de la Cofradía del Stmo. Cristo del Consuelo.

"SALVADOS POR LA CRUZ DE CRISTO"

"Todo está cumplido". Viernes Santo por la noche todo está cumplido ya, la Pasión se ha consumado. Cristo ha muerto y en brazos de su Madre lo han dejado. Todo ha terminado, atrás ha quedado la dolorosa jornada. La Cruz ha sido todo el día de hoy algo oscuro, pesado, una carga, un instrumento de tortura y muerte. Sin embargo, en esta fria noche, todo se da la vuelta. Aquel que es la Vida, ha muerto, aquella que era la alegría de nuestra raza, llora desconsolada, y en la más profunda oscuridad de la noche, la negra cruz resplandece en luz dorada.

En este paso, la Pasión tiene su punto de inflexión. En la noche de la Muerte, el madero que le ha costado la vida a Cristo se yerge victorioso. La Santa Cruz encierra en si un gran simbolismo. Hasta este momento, el leño se nos ha mostrado como una madera oscura, de gran dureza y pesadez, que ha amarrado a Cristo hasta la muerte, que le ha hecho caer en tierra bajo su peso. Era la representación de nuestros pecados por los que Jesús ha muerto. Ahora, significa todo lo contrario. Fue la perdición de Cristo, y ahora representa su victoria. En la noche se la muerte, la Cruz es un signo de triunfo que ya anuncia la Resurrección. Cristo ha muerto, si, pero con ello ha llenado el mundo de Vida.

Es una cruz redonda, una cruz arbórea, que representa la Cruz, no como instrumento de maritirio sino como fuente de vida. Una cruz de oro, signo de realeza y triunfo. Al aceptar la voluntad del Padre, el madero no es una carga, sino una corona, el signo y el principio de su victoria. Es también una representación del poder de Dios, que transforma incluso las más horrendas torturas, los más abyectos males, en instrumento de su voluntad, trayendo a través de ese mal un bien mayor. Por eso la Santa Cruz resplandece en áureos fulgores, iluminando con sus fulgores la noche más oscura.

Mas, para el ciezano, encierra un doble significado. Por un lado la victoria de Cristo sobre la Muerte y por otro, la Santa Cruz, la Cruz Sóla o Cruz Vacía, como popularmente se la conoce, es la metáfora perfecta del Viernes Santo. Cristo ha muerto y el mundo queda vacío en su ausencia. Cristo está muerto y enterrado, y nosotros sentimos su falta, y para un ciezano no hay mayor falta que la de su Cristo del Consuelo, aquel a quien llevan cada día en sus corazones y a quien se encomiendan cuando la tormenta ruge, el huracán nos hiere y las amargas horas nos afligen por doquier. La Cruz que ha portado a la Gloria de Cieza luce ahora vacía, y eso traspasa el alma enamorada del ciezano.

Es, en fin, el resumen del misterio de la Pasión y Muerte del Señor. Una entrega que deja al mundo triste, sólo y vacío, como el corazón del hombre cuando falta Dios, como el corazón del ciezano cuando le falta el Consuelo. Pero una entrega que ha transmutado oscuridad en luz y muerte en Vida, una entrega que manifiesta el poder de Dios, convirtiendo la madera en oro, la tortura en gloria y la Cruz en signo de Salvación.

Comentarios

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *