CUARESMA 2019: Música y Semana Santa 03X1

Una cuaresma más, continuamos con la sección MÚSICA Y SEMANA SANTA en la programación del blog. Estas dos temporadas pasadas hemos hablado de la historia de la Marcha Procesional y el pasado año vimos la evolución de esta a través de cuatro grandes obras de cada época. Este año vamos a cambiar el punto de vista. No vamos a hablar de marchas, si no de bandas. Vamos a recorrer la historia de los acompañamientos musicales de la Semana Santa de Cieza, una historia en gran medida olvidada y dada de menos.

LOS OLVIDADOS VIOLINES DE SAN JUAN

No en vano la Semana Santa de Cieza es una de las más relevantes y curiosas de la Región. Su forma de desfilar, el caracter multicolor de sus desfiles y, lo que no es menos importante, su riquisimo patrimonio y legado musical, aunque gran parte de éste haya caido en el olvido. Si bien una gran parte de esa historia de la música cofrade en Cieza se la debemos a las bandas de cornetas y tambores, lo más característico y único de la música procesional ciezana fueron y son sus orquestas de violines.

A día de hoy, hablar de cuerdas en la música procesional ciezana nos remite a la procesión del Silencio y nos suena a Adagio de Albinoni y al Aria de la Suite nº3 de Bach. No obstante, esta curiosa formación viene de mucho más atrás. Hemos de remontarnos a la última década del s.XIX y al comienzo del s.XX para encontrar su origen. Son estas décadas años determinantes para la Semana Santa de Cieza tal y como la conocemos. En estos años de estableceran definitivamente las bases de nuestras procesiones, incluyendo su estética musical. En torno a esta época se fundan dos cofradías que serán fundamentales para el desarrollo de estas formaciones musicales: San Juan y la Verónica. Ambas cofradías contarán con su propia orquesta a principios del s.XX, siendo en distintos momentos de su historia dirigidas por un músico ciezano fundamental para entender nuestra Semana Santa: d.Antonio León Piñera.

Estas orquestas, basándonos en testimonios y en partituras de la época, consistian en agrupaciones similares a las Bandas de Música, con una sección de metales (trompetas, trompas, trombones, bombardinos y tubas) y una sección de maderas (saxos altos y tenores, clarinetes y flautas) igual a la de las bandas, a las cuales se añadía una amplia sección de cuerda, compuesta por dos o tres voces de violines, una de violas y una de violoncellos. Esto, en realidad, no se distancia tanto de las actuales bandas, pues las cuerdas y los vientos cumplen papeles similares: los violines irían de la mano de las trompetas, clarinetes, flautas y saxos, las violas cumplirian el papel de las trompas, trombones o saxos tenores y los cellos el papel de la tuba o del bombardino y saxo tenor. Lo verdaderamente curioso es lo que perduraron estas agrupaciones, a pesar de las dificultades técnicas que suponen los instrumentos de cuerda en cuanto a aprendizaje y mantenimiento (algo bastante más liviano en el ámbito de los vientos).

A principios del s.XX sabemos de la existencia de al menos dos de estas orquestas: las pertenecientes a las cofradías de San Juan y la Verónica, y de la rivalidad existente entre ambas agrupaciones, pugnando siempre por ser la que mejor sonara y la que mejores obras estrenara, generandose así una competencia sana que llevó a que la prensa local y regional del momento reconociera la alta calidad de ambas formaciones. Aunque ya entrado el siglo se le pierda la pista a la orquesta de la Verónica, la de San Juan sabemos que perdurará hasta finales del siglo, reorganizándose junto a la cofradía tras la guerra. En esta época será Manuel Juan Carrillo uno de los artífices del resurgimiento de la orquesta, reconstruyendo de memoria las composiciones perdidas durante la guerra, consiguiendo que los Violines de San Juan perduraran hasta los años 80.

Hay que detenerse durante un momento y hablar ahora de Antonio León, a quien nombrábamos antes. A él le debemos el nacimiento del estilo musical ciezano. Un estilo de marcado caracter militar mezclado con una dosis de lirismo romántico, apropiado para la cuerda. Así se puede apreciar en las pocas obras que nos han llegado, siendo el mejor ejemplo las dos marchas lentas que compusiera para San Juan. Aunque estas características también se pueden apreciar en los alegres y dinámicos himnos-pasodoble que escribiera para San Juan y la Verónica, los primeros pasodobles ciezanos.

Ya en la década de los 80, encontramos a la orquesta de San Juan en decadencia, preludio de su desaparición, pero tenemos constancia de la existencia de dos orquestas más: la que comenzaría a acompañar al Santo Cristo tras la desaparición de su longeva Banda de Cornetas y Tambores en el año 1987 y la Orquesta del Cristo de la Agonía, los violines del Silencio.

Por lo que sabemos, la del Santo Cristo tendría una formación similar a la de San Juan, recuperando esa tradición orquestal ciezana, así se demuestra al observar la marcha "El Santo Cristo", compuesta en 1996 por d.José Gómez Villa. Sin embargo, la del Silencio tendría una instrumentación bastante más reducida, a juzgar por "El Cristo de la Agonía, nº1", también del maestro Gómez Villa, la cual está compuesta originalmente para dos voces de violines, una de violas, y tres papeles de saxos (tenor, barítono y bajo), que suplirían a los cellos y contrabajos (muy incómodos para tocar en la calle) sin necesidad de recurrir a los potentes metales graves.

Actualmente, y adecuándose a las necesidades de un repertorio conformado principalmente por obras "clásicas" adaptadas para procesionar, la orquesta del Silencio (única que queda) tiene la instrumentación de una pequeña orquesta "sinfónica", un grueso de violines y violas, 1 oboe, 1 o 2 flautas y un pequeño grupo de metales (trombones y tuba) además de un saxo tenor que suplen a los cellos y contrabajos.

En resumen, la Semana Santa de Cieza tiene un patrimonio e historia musical amplísimo que debería recuperar y poner en relieve, porque lo que hace rica nuestra Semana Santa no son sus similitudes con otros lugares de "más nivel", si no sus diferencias y peculiaridades, y que duda cabe que las bandas-orquestas ciezanas son algo muy propio y característico de nuestros desfiles.



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