El Perdón, broche de oro de las Vísperas

Redes Cofrades Cieza/Antonio Jesús Hernández Alba 
La tarde del Sábado de Pasión fue del Cristo del Perdón, poniendo con su besapies y traslado un magnífico broche de oro a la Cuaresma y a las vísperas de la Semana Santa de Cieza 2019. 

Ya desde un buen rato antes de inicio de la misa, comenzaban a llegar algunos devotos para evitar la aglomeración del besapiés y poder disfrutar de unos instantes mirando cara a cara a una de las mayores devociones del Convento y de Cieza: el Cristo del Perdón, que ya se encontraba al pie del Altar Mayor de su iglesia para celebrar su día grande. A las 19:30 daba comienzo la Misa en sufragio por las almas de los difuntos de la Cofradía del Stmo. Cristo del Perdón. Durante la sentida eucaristía, presidida por don Rafael Martínez, párroco de San Joaquín, se bendecía el guión que incorpora la cofradía a su desfile, realizado y donado por miembros de la hermandad. 

Una vez concluida la celebración, se procedía al besapiés a la imagen. Durante la hora y media aproximadamente que duró el besapiés, quedó patente la gran devoción que la imagen arrastra, pues en ningún momento dejaron de pasar fieles ante el Crucificado. Siendo ya las 22h, y con la iglesia y sus inmediaciones llenas de gente, se daba por concluido el besapiés y los anderos más veteranos del Perdón cogían a su Señor para llevarlo hasta las andas procesionales. La entronización, acto emotivo e íntimo, se realizó con la nave del templo en penumbra y con la Banda Municipal interpretando una de las marchas revelación del pasado año: "El Rey Duerme" de Javier Cano. El silencio sepulcral que reinó en el convento mientras duró el acto se rompió con un aplauso, tímido al principio, pero grandioso al final que puso final a los actos del Cristo en su parroquia. 

Momentos después, se abrían las puertas de San Joaquín para dejar salir a un numeroso tercio infantil, encabezado por el flamante guión, y un nutridísimo tercio de penitentes con cirios, que irrumpían en la Esquina del Convento al son de Alma de la Trinidad. Sin más música que las campanas de la espadaña, se ponía por fín en la calle el Cristo del Perdón, recostado sobre una cama de claveles magentas. Como no podía ser menos, la primera marcha en sonar mientras la joya de Benedito comenzaba su desfile fue la inmortal "Cristo del Perdón" del Maestro Gómez Villa. 

Recreándose en cada palmo de calle y envuelto en un respetuoso silencio, el Cristo del Perdón avanzó en un solemnísimo y emotivo traslado hasta la Plaza Mayor, donde se realizó el último acto de la cuaresma. Con todo el tercio ocupando la plaza, formando un pasillo para el Crucificado, comenzaba a sonar "Tras una Mirada tuya" de Teodoro Aparicio, banda sonora para el encuentro entre el Señor del Convento y la Virgen del Encuentro, la cual salía del portón de la Basílica a recibir a su hijo. Así, siendo las 0:15 horas de Domingo de Ramos, el Santísimo Cristo del Perdón se recogía en la Asunción, a la espera ya del Miércoles Santo.

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