Penitencia y emoción, el Via-Crucis de la Sangre

Redes Cofrades Cieza/Antonio Jesús Hernández Alba 
El Cristo de la Sangre volvió a reinar en la noche que desde hace 18 años es suya. El Lunes Santo volvió a ser un día de penitencia y emoción al paso de la imagen de Álvarez Duarte. 

Con las campanas que marcaban las 21:30 horas, se abrían las puertas de la Basílica para dar paso al nutrido cortejo de penitentes, portando círios del color de la Sangre, que formaban el tercio de la procesión. Entre las filas, la Cruz guía y los cuatro ciriales, fueron recorriendo el itinerario, deteniendose en los puntos en los que se rezarían las estaciones del Via-Crucis. Al son de "Mayor Dolor", del granadino Ángel López Carreño, hacía su salida el Santísimo Cristo de la Sangre, adornado con un mar de rosa roja y una solitaria orquídea blanca que sigue recordando a Ana María Ruiz Lucas, cinco años después de su desaparición. 

El desfile avanzó de forma fluida, inundando el recorrido tradicional de la noche con el aroma a incienso y cera quemada, el dulce arrullar de las marchas y el fervor de las meditaciones del Via-Crucis, escritas este año por don Juan María Moreno Bleda, sacerdote ciezano. El público inundó todo el recorrido, especialmente la salida y la entrada, momento en que la Asociación Musical Ciezana interpretaba "Luz"de Miguel Sánchez Ruzafa, obra en la cual incluian campanólogo y timbales sinfónicos. 

Así, pasada la una de la madrugada del Martes Santo, la gran campana del paso de la Sangre sonaba por última vez este año, quedando ya el Cristo en su capilla, a la espera de un nuevo Lunes Santo

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