Cieza se rinde ante el Consuelo

Redes Cofrades Cieza/Antonio Jesús Hernández Alba
A pesar de haber sido aplazado, el pueblo de Cieza se volcó en torno al Santo Cristo del Consuelo para acompañarlo hasta su Ermita, donde el Cristo ya aguarda el próximo Domingo de Ramos

A las 18h, hora fijada el pasado día 3 de Mayo al suspender la salida procesional, las campanas de la Asunción repicaban en pleno para anunciar la salida del Santo Cristo, llamando a un pueblo que, a pesar del cambio de fecha, llenó las calles del recorrido para acompañar a su Señor. Ya desde bastante antes la iglesia era un continuo llegar de devotos que se acercaban para verlo por última vez entre las naves basilicales hasta el próximo año.

No faltaron penitentes de todas las edades que formaran el cortejo ante el Santo Cristo con sus velas, como tampoco faltó gente en los balcones del recorrido para agasajar al Misterioso Imán a la manera tradicional: arrojando pétalos de rosa a su paso. Toda la carrera fue una constante llovizna de rosas que cubrieron el suelo, el trono y la efigie del Cristo. Al llegar a la Esquina del Convento, la españa de San Joaquín repicó saludando al Crucificado, despidiéndolo en sus últimos instantes dentro del pueblo. También se despidieron de Él las monjas clarisas, para quienes se volvió el trono, poniendolas cara a cara del Señor de Cieza.

Llegado el Cristo al final de la Calle Mesones, lo que se conoce como "puerta de la Villa", el cortejo se disolvió y la caja comenzó a marcar ordinario. Se escucharon los primeros vítores a la "Gloria de Cieza" y todo el pueblo allí congregado comenzó a cantar el Himno del Santo Cristo mientras caminaban en pos de Él. El Consuelo avanzó con la alegría y elegancia del paso ordinario ciezano, volviendose para saludar también a las hermanas del Colegio 'Madre del Divino Pastor' y recibiendo petaladas, vítores y aplausos a su paso.

Pocos minutos antes de las 21h hacía su entrada en el recinto de su Ermita, volviéndose, como es habitual hacia sus monjicas, las cuales lo han añorado mientras el resto del pueblo disfrutaba de su presencia. Así, con el Himno Nacional, envuelto en aplausos y vítores del gentío allí reunido, el Santo Cristo del Consuelo entró en su ermita bajo los últimos rayos de sol de un 5 de mayo que en Cieza fue Día de la Cruz.

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