Los Hijos de María pregonan el Adviento

Redes Cofrades Cieza/Antonio Jesús Hernández Alba
El pasado sábado 30 de Noviembre, el Convento de San Joaquín acogió el Pregón de Adviento, organizado ya por cuarto año consecutivo por los Hijos de María y que estuvo a cargo del sacerdote Manuel Guillén. Con este anuncio, comenzamos en Cieza el tiempo de preparación para la Navidad.

A las 19:30 comenzaba la Santa Misa en el Convento de San Joaquín y San Pascual, presidida por su párroco, don Rafael Martínez Manda, y concelebrada por el propio pregonero, don Manuel Guillén Moreno, vicario de la Zona Pastoral Suburbana I de nuestra Diócesis. En el presbiterio, tras el ambón, lucía el estandarte y faroles de la Real Cofradía de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, organizadora de este acto.

Terminada la misa, y tras la acción de gracias en la cual la Cofradía quiso agradecer a la Parroquia su acogida, así como a su titular, la Virgen de Gracia, su amparo y protección en este 'Tiempo de Gracia y Esperanza', se procedía a presentar al pregonero. La presentación la llevó a cabo el 'hijo de María' don Antonio Morales, pregonero de nuestra Semana Santa 2019, y feligrés de don Manuel en Alcantarilla.

'Tened paciencia hasta la venida del Señor'. Con este fragmento de la Carta del Apóstol Santiago comenzaba el reverendo Guillén su pregón, invitándonos a no caer en la rutina y aprovechar este tiempo de preparación para fortalecer nuestra unión con Cristo y con su divino Amor. En su discurso, el sacerdote alicantino no quiso hacer un recorrido histórico por el trasfondo de este tiempo litúrgico, sino que quiso profundizar en la espiritualidad de estas 4 semanas, extrayendo la enseñanza que de la liturgia de cada uno de esos domingos se puede obtener.

Hizo suya la llamada a la evangelización y a 'estar alerta y en vela' del Evangelio de este primer domingo, así como la exhortación a preparar el camino al Señor que nos hará el Bautista la próxima semana. Nos enseñaba desde la tribuna de San Joaquín que hemos de aprovechar el desierto de la vida y los momentos de soledad para escuchar a Dios y después llevar ese mensaje a nuestras vidas, a nuestros trabajos, a nuestras cofradías. No dejó pasar la oportunidad para lanzar su personal crítica a una sociedad que ha proscrito la fe de la vida pública y que ha convertido la Navidad en un evento comercial, alargándola al máximo y desvirtuando la belleza del tiempo advental. Siguiendo con las enseñanzas del tercer domingo, nos invitó a plantearnos quiénes somos como cristianos y a sentir la alegría de ser testígos de la Resurrección.

No faltaron en el pregón referencias a la Virgen, a nuestra Madre, María, a la que, en su advocación de Gracia y Esperanza, se encomendó al inicio de su alocución. La puso como ejemplo de acogida y humildad ante Dios, exhortándonos a seguir su ejemplo de mansedumbre y pequeñez. Así, terminaba el texto con unas recomendaciones de actitudes a tener en cuenta en este tiempo: el silencio, la oración y la acogida a Cristo en el prójimo. Antes de concluir, volvió a hacer referencia a los 'Hijos de María' y al valor evangelizador que llevan a cabo al sacar sus dos pasos en nuestras procesiones, terminando, como no podía ser menos, con un 'viva' a Nuestra Señora de Gracia y Esperanza.

Tras los merecidos aplausos al pregonero y la entrega de una placa conmemorativa, la Orquesta de Flautas de Cieza puso un cierre musical al acto con un pequeño concierto en el cual interpretaron varias famosas piezas de música clásica.



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