Y ahora... ¿qué?

Por Jorge Carretero Koch
Diez días para Domingo de Ramos. Tan sólo diez días para celebrar la Semana Santa, nuestra particular Semana Santa. En ocho días, la Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores estará sacando a su Tercio Infantil y Nazareno y a su querida Imagen a la calle. En una semana, la “Cochera de los Santos” estará llena de cofrades que pagan la tarja, recogen sus túnicas, echan un vistazo para ver los tronos y cómo se les va preparando o, incluso, cargan con tronos de otras cofradías en los ya tradicionales, pero no oficiales traslados a la Basílica de la Asunción o al Convento de San Joaquín. 

En tres días, la Semana Santa de Cieza saldrá a la calle con el permiso del Excmo. Ayuntamiento. En tres días, D. José Antonio Gázquez Milanés pregonará la Semana Santa, nuestra Semana. En un día, la Cofradía de San Pedro hará su Solemne Traslado desde Santa Clara hasta la “Cochera de los Santos”. 

Y de pronto, a pesar del intenso trabajo de todo un año, cofrades y devotos no podrán cumplir su sueño. Ver la Imagen que tanta devoción tienen, acompañar a su Cofradía o ir detrás de un trono tocando una marcha para deleite del ciezano penitente. Rotos los sueños de tantas personas, rotos todos esos momentos que se viven durante estos días. Rotas esas sonrisas y esos llantos. 

El 12 de marzo, vista la situación en España con respecto al incremento de casos por coronavirus, la Junta de Hermandades Pasionarias convocó una Asamblea Extraordinaria para tomar la decisión de suspender todos los actos de Cuaresma hasta el 31 de marzo, donde se volverían a reunir para ver qué decisión tomar con las procesiones. Hasta ese momento, nadie imaginaba lo que a día de hoy está sucediendo. Los cofrades empezaron a asustarse pues veían peligrar la Semana de Pasión, esa semana que con tanto entusiasmo esperan durante todo un año. Las Juntas de Cofradías y los Cabildos de la Región tenían la esperanza de que un milagro pudiera ocurrir. 

Días más tarde, ya con el confinamiento y el aumento de contagiados, la Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza tomó la decisión de suspender las Procesiones con el acuerdo unánime de todos los presidentes que la componen. La poca esperanza que se tenía se había esfumado de golpe. Una decisión muy dura pero la correcta. 

Sinceramente, es de necios pensar que estas decisiones se toman a la ligera. Suspender una procesión por causa de lluvia, por ejemplo, siempre puedeser tema de debate. El año pasado, el parte meteorológico pronosticaba lluvia y desgraciadamente acertó. Las Cofradías tomaron decisiones que para algunas personas no les pareció bien. Tal vez se podía haber esperado a la hora de salida de una procesión para tomar la decisión. Sin embargo, estoy de acuerdo de cómo se tomaron las decisiones. Con los partes meteorológicos delante, viendo que la situación no mejoraría, las decisiones fueron las correctas. Quizás La Cortesía pudo haber esperado, quizás no... 

Pero volviendo al tema que en estos momentos tanto nos atañe, somos conscientes que la Semana Santa vendrá, y también vendrá nuestra tristeza por ello. Un Viernes de Dolores sin el encuentro entre Nuestro Padre Jesús de Medinaceli con su madre, la Santísima Virgen de los Dolores; dos Cofradías que este año están de aniversario, 75 años de su Fundación. Un Sábado de Pasión sin el Solemne Traslado-Procesional del Santísimo Cristo del Perdón. Una mañana de Domingo de Ramos sin nazarenos con palmas acompañando en la Entrada de Jesús en Jerusalén; una tarde sin su devoto Traslado Procesional del Santísimo Cristo del Consuelo. 

Un Lunes Santo sin su Vía Crucis del Santísimo Cristo de la sangre. Una plaza Mayor sin el prendimiento, sin la entrada de “los armaos”. Una tarde de Miércoles Santo sin la tradicional “Traída de los Santos” y posterior Procesión General. Un Jueves Santo sin la “Virgen de las Lágrimas” y el silencio de la madrugada, rota por los violines que acompañan al Santísimo Cristo de la Agonía. Una mañana de Viernes Santo sin sus numerosos penitentes y por la noche sin sus “lloronas”. Ya en las horas más sombrías de la noche, sin el Descenso de Cristo a los Infiernos por el Casco Antiguo. Un Sábado de Gloria sin los niños haciendo la Cortesía que en un futuro harán. Una mañana de Domingo de Resurrección sin su jolgorio y caramelos. 

Pero esta vez, tenemos que dejar un poco de lado el pensar en la Semana Santa y ser más conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor. Somos cofrades, se nos ha inculcado una tradición que va más allá de llevar tronos o de ser penitentes.Somos cristianos, somos humanos.En estos momentos, lo mejor que podemos hacer es rezar y ayudar. Ayudar en la medida que podamos, ya sea con nuestro trabajo diario o simplemente quedándonos en casa. Vendrán tiempos mejores, quizás lleguemos incluso a realizar una Procesión en recuerdo de todos los fallecidos. Pasará todo esto y empezaremos con la cuenta atrás por una nueva Semana. A Cieza, por su Semana Santa.

Comentarios

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *