Así fue la Rogativa a los dos Patrones


Redes Cofrades Cieza

Después de más de un siglo desde la última rogativa realizada a los dos patrones, San Bartolomé y la Virgen del Buen Suceso se volvieron a reunir el pasado sábado 29 de agosto para pedir por el fin de la Pandemia.

De todas las devociones seculares del pueblo de Cieza, la de sus dos patrones, San Bartolomé y la Virgen del Buen Suceso destacan en importancia histórica. El primero desde el siglo XVI y la segunda desde el 1745, cumpliendose este año el 275 aniversario, ostentan el título de Patrones de la Villa de Cieza, siendo así los principales protectores e intercesores por las necesidades de los ciezanos. Durante el siglo XVIII y hasta bien entrada la segunda mitad del XIX, ambas imágenes protagonizaron procesiones y rezos conjuntos en rogativa para pedir su intercesión ante enfermedades y sequías. En este mes de agosto tan distinto, ante la amenaza del Coronavirus y aprovechando que ambas imágenes se encuentran en la Basílica de la Asunción, se recuperó esta antigua tradición y se celebró una misa en rogativa para pedir de nuevo su intercesión ante esta enfermedad.

A las 20 horas del pasado sábado 29 de agosto comenzaba esta solemne Eucaristía, con el templo principal de la villa lleno, o al menos con su aforo permitido completo. En la celebración participaron miembros tanto de la Hermandad de San Bartolomé como de la Junta de Hermandades Pasionarias, organismo gestor de la Cofradía de la Santísima Virgen del Buen Suceso. 

La misa fue emotiva al tiempo que sencilla y culminó con el párroco de la Basílica y consiliario de sendas hermandades, don José Antonio García, incensando las efigies de los patrones de Cieza mientras se cantaban los himnos de ambos.

Este evento fue, como decíamos, un hecho histórico pues desde 2012, con la peregrinación jubilar de ambos Patrones a la Ermita del Santo Cristo, no co-presidían una Eucaristía. Además, la estampa de verlos a ambos en la Asunción no se daba desde los años 50 al menos (antes de que la Virgen tuviera su propio santuario en el Collado de la Atalaya). Y, como aventurábamos al inicio de esta reseña, hace cerca de 150 años que estas dos devociones tan arraigadas en nuestro sentir ciezano no se reunían para ejercer de forma conjunta su potestad como intercesores principales de la Muy Noble y Leal Villa de Cieza.



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