¿Cuando se encontraron la última vez?


Por Antonio Jesús Hernández Alba

Desde que, el pasado mes de septiembre de 2019, la DANA impidiera a nuestra Patrona, la Virgen del Buen Suceso, regresar a su ermita en Romería, nuestra Madre, "la del Cetro Maternal", ha presidido el Altar Mayor de la Basílica de la Asunción, propiciando estampas tan atípicas como el encuentro con la Virgen de Gracia y Esperanza en octubre por los rosarios o la Virgen presidiendo las celebraciones de Navidad y Semana Santa. No obstante, el más importante de éstos encuentros se produjo hace apenas unas semanas, dando lugar a varios hechos históricos que hacía décadas que no se producían.

Como cada agosto, San Bartolomé salió de su ermita en el corazón histórico de la localidad (aunque no lo hiciera en procesión) para personarse en la Basílica de la Asunción y cumplir así con la tradición. La tarde del 23 de Agosto, el templo principal de Cieza abría sus puertas con San Bartolomé esperando ya a los fieles ciezanos desde el lateral del altar. Al contrario que de costumbre, el Santo no se colocaba presidiendo el presbiterio, pues ese lugar de honor lo ocupaba ya nuestra Patrona, la Virgen del Buen Suceso. No podía ser de otra forma, pues un santo no puede ocupar un lugar de mayor importancia en un altar al que ocupa la Bienaventurada Madre de Dios. 

Esta estampa de ver a los dos patrones juntos no es nada usual y ha dado bastante de qué hablar estos días pues esta efeméride, aunque pueda parecer menor, es mucho más trascendental de lo que parece a priori. Los dos patrones de Cieza, históricamente, han estado mucho más ligados de lo que ahora están. Desde mediados del siglo XVIII, las rogativas para pedir el fin de las sequías o de las distintas epidemias que han asolado esta zona han sido presididas por ambas devociones. También, durante el siglo XIX, la Virgen participaba de las Fiestas en honor a San Bartolomé, saliendo junto a él en procesión el día 15 y contando con su propia Misa en el transcurso de esos días de Feria. Y lo que es más curioso todavía, la actual imagen de la Virgen (realizada para sustituir a la desaparecida en la Guerra Civil) llegó a Cieza un 24 de Agosto, memoria litúrgica de San Bartolomé Apóstol.

Esta imagen recordaba a la que se pudo ver en la década de los noventa cuando, debido a las obras de remodelación de su ermita, el Santo Cristo del Consuelo presidió el presbiterio de la Basílica, coincidiendo en fechas tanto con la Feria como con las fiestas de la Virgen.

No obstante, con el devenir de los años ambos patrones se han ido distanciando. La última vez que los vimos juntos fue el 8 de septiembre de 2017, última vez que el Santo bajó al puente a recibir a su compañera en el patronazgo. Este encuentro anual se venía realizando desde 2012, año en que juntos peregrinaron hasta la Ermita del Santo Cristo para ganar el Jubileo concedido por los 400 años de devoción al "Misterioso Imán". Esta fue, de hecho, la última vez que los tres Patrones de la Ciudad presidieron juntos una Eucaristía. La vez anterior fue en 1995, año en que, para conmemorar los 250 años de patronazgo de "la del Cetro Maternal", ambos patrones peregrinaron juntos hasta la Ermita del Santo Cristo en un multitudinario cortejo. 

Además de todos estos eventos extraordinarios, para buscar la última vez que la Virgen y San Bartolomé se encontraron en las naves de la Basílica habría que remontarse ha los años que van de 1942 a 1954. Durante esta época, la Virgen residió en la Asunción y participaba en el desfile del Patrón del día 15, como estuvo haciendo desde mediados del s.XIX. Desde entonces, y desde que en los años 50 se fijaran los cultos a la Patrona en el formato que actualmente presentan, los encuentros entre ambos han sido esporádicos, limitándose a los eventos extraordinarios que antes citábamos.

El hecho de que se encontraran en el mismo altar no fue en si el único hecho histórico que se dió el pasado agosto. La tarde del 29 de agosto las hermandades de ambos patrones organizaron un sencillo acto con gran trascendencia y raigambre histórica. Desde 1861 y hasta ese día no se había organizado ninguna rogativa con la presidencia de ambas devociones. Con una sencilla misa, ambas cofradias recuperaban esta antiquísima tradición del pueblo de Cieza de acudir ante San Bartolomé y ante la Santísima Virgen del Buen Suceso como protectores ante las adversidades como esta pandemia que sufrimos y que tanto mal ha traido.



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