Reflexión Dominical: Domingo XXVI de Tiempo Ordinario

Por Borja Atencia Flores
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (21,28-32):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron: «El primero.»
Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

Palabra del Señor

En la lectura de la Palabra del Señor de este Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, Mateo nos muestra una pequeña parábola en la que Cristo pone de manifiesto que aquellos que recapaciten y crean en su palabra, ellos llegarán antes al Reino de Dios. A lo largo de los Evangelios, queda latente la misión redentora de Cristo, que viene a salvarnos y a morir para que nosotros seamos librados. En este texto evangélico se nos invita a recapacitar y a creer en la Palabra de Dios y a tener fe como camino hacia el reino eterno. Dios aquí nos ofrece su amor incondicional, puesto que, aunque primero se le muestre negativa, él siempre nos espera y nos ofrece su reino, sin importar la condición que se tenga o lo importante que seas en la escala social, Dios te ama por cómo eres. 

En este pasaje evangélico también se nos habla de Juan, como profeta, enseñando el camino de la justicia, que los sumos sacerdotes y ancianos no creen ni se plantean, mientras que las prostitutas y los publicanos recapacitaron y creyeron antes de la llegada de Cristo, Jesús nos dice que ellos llevarán la delantera en el camino hacia el Reino de los Cielos, por su fe ciega e incondicional, aunque todos los que crean en la palabra de Dios, alcanzarán la vida eterna.

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