Reflexión Dominical: Domingo XXXII de Tiempo Ordinario

Por Jorge Carretero Koch

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (25,1-13):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas." Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos." Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco." Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

Palabra del Señor

Una vez más, el Reino de Dios aparece en boca de Jesús en el contexto de una fiesta, de un banquete de bodas. En el Evangelio de este domingo, lo que se pide a las doncellas que quieren entrar en él es prudencia y previsión. Tienen que estar preparadas, tener las lámparas encendidas para cuando se presente el esposo. No todo se trata de tener buena voluntad. Es necesario permanecer vigilantes, estar atentos. 

Hemos sido invitados a las bodas del Reino de Dios, y Él ruega contestación, la confirmación libre y voluntaria de que se acepta. Esto implica estar dispuestos a liberar la vida para acompañar al Señor y participar de su alegría. Supone también ser previsores, estar en alerta, estar preparados, como quien prepara hasta los mínimos detalles del traje y los complementos del día festivo. 

Dios nos quiere despiertos, que estemos atentos a su llamada. Nos ha creado para la fiesta, para “hacer lío” como dice el Santo Padre, el Papa Francisco.

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