El patrimonio ante la pandemia. La necesidad de exponer

Por Joaquín Bernal Ganga

Nuestras cofradías y hermandades atesoran verdaderas obras magnas de las artes que año tras año concitan miradas de fieles o simples observadores de nuestros cortejos procesionales, ensimismados con la belleza de esas piezas que se ponen a la vista de todos en tan importante cita anual.

Ese patrimonio, nuestro patrimonio, el de todos los cofrades, hay que entenderlo desde la óptica artística pero también la devocional, ya que las propias imágenes que se guardan en iglesias, museos o sedes no dejan de ser esas escenas de la Pasión de Cristo a las que los fieles recurren cada año para conmemorar los días más mágicos y especiales de todo buen cofrade, la Semana Santa. Nuestras imágenes merecen estar a la vista de cualquier hermano o devoto que a lo largo de estos días espera la cita anual con ese pequeño retazo de su fe, algo que debemos sumar a un importante nivel de población que entiende la Semana Santa como un patrimonio cultural incalculable, cuando esculturas, tallas y enseres varios llenen de arte las calles de su población. Sí, eso también es Semana Santa. Y, particularmente, creo que esas personas aficionadas a la cultura de las cofradías también merecen poder disfrutar de ese patrimonio incalculable que ponemos cada año en nuestras calles.

Desde el más pequeño de los incensarios hasta el más grande de los crucificados deben ser el punto de nuestra atención a lo largo de esta Cuaresma y Semana Santa y eso se consigue con una exposición total de imágenes, enseres, tronos... Es el momento de abrir verdaderamente las puertas y que cientos de personas (cumpliendo las medidas sanitarias) nos visiten, nos conozcan, e incluso, participen de esto. Es la hora de poner en valor nuestro patrimonio. Saquemos estandartes, báculos, pasos e imágenes para nuestro reencuentro anual, diferente, pero fiel a la tradición. Es hora de ir a nuestras iglesias, a rezar a nuestras imágenes de devoción, a contemplarlas con sus mejores galas, como si fuesen a salir a las calles.
"Desde el más pequeño de los incensarios hasta el más grande de los crucificados deben ser el punto de nuestra atención a lo largo de esta Cuaresma y Semana Santa"
No nos olvidemos de los artesanos, de los orfebres, bordadores, tallistas, escultores, floristas, cereros (y un larguísimo etc). Ellos también sufren por el Covid, por la crisis y todo lo demás. No les demos la espalda. Ejerzamos la caridad de dar trabajo y seguir consiguiendo para nuestra cofradía y nuestra Semana Santa el más rico patrimonio, dando de comer a tantas familias que viven de esto y haciendo aún más grande lo nuestro.

Es el momento de actuar, no debemos estarnos quietos, que se note que es Semana Santa y que podamos vivirlo, diferente, pero “como siempre”, es NECESARIO que sigamos teniendo los signos anuales, no hay que dejar que pase todo como si nada, hay que incitar al cofrade a que permanezca unido también este año, tengamos imaginación, hagamos cultos, hagamos exposiciones, fotografía, enseres, pasos, imágenes... ¡Será por patrimonio!

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