Vivencias: Así es mi Miércoles Santo

Por Rubén Sánchez Santos

Es Miércoles Santo. Son las 9:02 de la mañana. El despertador ha sonado hace apenas media hora y , ya voy corriendo, porque no puedo faltar. Las calles están vaciás,  no se ve ni un alma, aunque es normal, la Procesión del Prendimiento deja exhausto a cualquiera

Llego a la casa de los santos. Allí, todo el mundo me está esperando para empezar a preparar las cosas para esta noche. Llegan por fin las flores y llegan las imágenes, ya esta todo listo para empezar a ponerlo todo en el trono. ¡Comienza el trabajo!

Me subo a lo alto de la escalera, aguanto las tulipas, las velas y las flores que van a descansar sobre el trono. Con nostalgia, voy colocando cada velica dentro de su tulipa, recordando a gente que ya no están entre nosotros. Cuando termino con las tulipas, paso a colocar las flores en cada brazo del trono y las que sobran las guardo para mi, ya que las floristas retocaran mis fallos. Es maravilloso vivir desde dentro.

La mañana de Miércoles Santo, la Casa de los Santos bulle de actividad

Por fin tenemos las imágenes encima del trono, bien puestas y colocadas para que no falle nada esta noche, ahora  llega el turno de las floristas. Mientras tanto, nosotros vamos a desayunar, no todo va a ser trabajar. Tras el almuerzo, nos ponemos todos a debatir y charlar sobre todo un poco: quién tiene las mejores flores o que trono va a impresionar más esta noche. Kike, por supuesto, defiende a su Dolorosa; Jorge, a los azotes; Edu y yo a nuestra Magdalena, no podía ser menos. Luego está Samu que, incapaz de decidirse por ninguno, dice que todos van a ir preciosos esta noche.

No nos damos ni cuenta  y ya es hora de irnos a comer. Cuando uno está disfrutando, el tiempo vuela. Durante el camino hacia mi casa, aprovecho para ponerme videos de otros años para comparar flores,  para ir ambientándome y, también, para recordar a la gente que desgraciadamente nos ha dejado y no podrán estar hoy con nosotros.

 Al llegar a casa, mi madre ya me esta esperando para comer, Aunque yo sólo estoy pensando en comer rápido para sacar mi túnica y dejarla preparada encima de mi cama, junto a la camisa y pantalones que me pondré esta noche. Todo está preparado y, para aprovechar la hora de la siesta, me pongo a ver la Semana Santa de Sevilla.

El tiempo pasa en un suspiro y, cuando me quiero dar cuenta, es hora de empezar a vestirse y salir hacia la casa de hermandad de la Magdalena para coger a nuestra titular y llevarla a la Casa de los Santos, donde aguardará su turno para participar en el desfile.

La Traida de los Santos, preludio de la Procesión General

Por fin, la espera va terminando. Tan solo queda media hora para el comienzo de la Procesión general y ya se escuchan redobles de tambor y solos de trompeta, las bandas llegan a paso ligero, todo está a punto de comenzar. 

Cuando por fin entro a la Casa de los Santos, me deslumbra el colorido de túnicas, de las flores y de los tronos. Hay muchos nervios. La gente sube corriendo las escaleras para coger sus vaculos y bajar rápido para ver el primer trono salir a la calle. 

Cierro los ojos un instante. Los vuelvo abrir y ya se escuchan los himnos, las campanas de la iglesia, los toques en las campanas de los tronos para que los anderos lo levanten al cielo de Cieza, todo está ya en marcha, ya ha comenzado nuestra Procesión. Cuando llego al Rincón de los Pinos, me fijo en las caras de alegría de todos mis hermanos, llega el momento de coger su sitio en el trono y disfrutar. Yo tendré que esperar a que me vuelva a tocar poder cogerla otra vez. 

Cuando he dejado el relevo a mis hermanos me pongo a pensar cómo he desfilado, cómo lo he vivido y como me siento. Me siento muy orgulloso al poder tener la suerte de portar sobre mis hombros el trono y de poder enseñárselo a todo el pueblo de Cieza. Es algo que he vivido siempre con la misma ilusión que ese niño que coge una chupeta Domingo de Ramos; me siento muy feliz y muy alegre de todo esos momentos.

Todo esta llegando a su fin. Algunos de mis amigos ya nos están esperando para ver la entrada del Santo Cristo y de la Dolorosa. Llega ese momento de tristeza, ese momento de llanto al ver que se acaba otra noche de la mejor Semana Santa del mundo. Alejandro, Manu, Jorge, Antonio, Pepe, Iñaki, Bartolo y yo, presenciamos la entrada de la Dolorosa y esperamos que Juan Antonio y Sergio terminen para poder juntarnos, echarnos nuestra foto de todos los años e irnos al Sanse  para vivir esa otra Semana Santa que se disfruta en la Calle San Sebastian.

Con la entrada del Santo Cristo y la Dolorosa se pone fin al Miércoles Santo Ciezano

Cuando siento que mis piernas no pueden más, pongo rumbo hacia mi casa, descansar y  soñar con Jueves Santo,  pues mañana nos volvemos a juntar todos de nuevo para ver la procesión de los Hijos de Maria y la procesión del Silencio.

 La Semana Santa no es tan solo una fiesta o una semana de vacaciones. Es una semana donde todos tus sentimientos y expresiones salen hacia fuera. Cuando coloco las imágenes en un trono, cuando coloco la última rosa en su sitio o limpio la última tulipa, lo que siento es algo inexplicable. Al igual que cuando vas debajo del trono escuchando tu marcha favorita. Son momentos que no cambiaría por nada en el mundo esta bendita locura que tan solo los que la vivimos podemos entender. 

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