Reflexión Dominical: Domingo VI de Pascua

Por Jorge Carretero Koch
Lectura del Santo Evangelio según San Juan (15,9-17):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Palabra del Señor

Dios, hecho hombre, entregó su vida por todos nosotros, pero lo hizo por el amor que nos tiene. Con su mandamiento, tenemos la llave de nuestra salvación.

Este segundo domingo de mayo, sexto domingo de Pascua, Dios nos regala unas palabras que nos llenan de vida y de fe. Nos habla del amor, del amor de la amistad, del amor del que se entrega por sus amigos sin recibir nada a cambio.

La definición de Dios es “amor”. “Como el Padre me ha amado a mí así os he amado yo”. Para el cristiano, es fundamental saber de donde venimos, de donde procedemos. Esa procedencia es del propio amor de Dios. Y al igual que Dios nos ama, nosotros también tenemos que amar a nuestro prójimo. No debemos caer en el mal hacia los demás, sino en expresar ese amor que Dios nos expresa.

Jesús buscó a sus amigos, sus discípulos, los eligió y se entregó por ellos. También nos eligió a nosotros, llegando al punto de dar su vida por nosotros. Aunque no lo creamos, Él está ahí, y quiere que le busquemos. Quiere que vivamos de su amor, de su felicidad, y que un día participemos de la vida eterna que nos regala.

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