¿Alguien tiene prisa?

Por Antonio Jesús Hernández Alba

La Pascua ha terminado, hemos celebrado la Resurrección por 50 días y, tras la venida del Espíritu Santo, nos encaminamos hacia el final del curso cofrade, cuyo colofón será la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor, "El Corpus". Esta es una solemnidad con una caracter cofrade pues tradicionalmente es la última procesión del curso, la última antes de las vacaciones de verano. Y, además, la procesión más importante del año, pues ponemos en la calle al mismo Jesús, a nuestro Dios verdaderamente presente en el Pan eucarístico (Si quieres aprender más sobre ello PINCHA AQUÍ)

Hoy es el Jueves del Corpus, la fecha original de la fiesta, y la que sigue vigente en muchísimos sitios todavía. Hoy veríamos, en circunstancias normales, que en esos lugares sadría la Custodia a la calle, acompañada por multitud de fieles y de cofradías y asociaciones de culto. De hecho, no veríamos, sino que hemos visto, pues en unos cuantos de estos lugares "el Corpus" ha salido a la calle. En Toledo, uno de los lugares donde más solemnemente se celebra esta fiesta, la imponente custodia de Arfe ha salido de la Catedral y ha quedado expuesta toda la mañana en veneración pública ante la fachada de la Primada de España. En otros lugares la procesión directamente ha salido a la calle.

Pero no es sólo el Corpus. Desde que se levantó el estado de alarma, con la llegada del buen tiempo y el descenso de la incidencia de casos, se está dando un fenómeno que podríamos llamar de "amnesia selectiva". Parece que se nos olvida un poco lo que ha pasado estos meses atrás, se nos olvida lo mal que lo hemos pasado y se nos olvidan los centenares de personas que nos han dejado, todo por sacar, y perdonadme la expresión, "santitos a la calle". 

"No podemos olvidar todo lo ocurrido en este año y pico de pandemia, como tampoco podemos olvidar quienes somos y qué significa ser Cristianos y Cofrades."

Todo este movimiento de regreso de las procesiones a la calle comenzó hace ya casi un mes cuando el Obispo de Córdoba se quejaba públicamente de la discriminación que los cristianos y los cofrades estamos viviendo, al prohibirsenos cumplir con nuestras tradiciones mientras en otros ámbitos culturales retoman casi con total normalidad su actividad. ¿Por qué se podrán celebrar "las Fallas", conciertos, mitines políticos y demás y nosotros no podemos sacar nuestras procesiones?

Razón no le falta a su Eminencia, como tampoco le falta a todos los que piensan igual que él. Yo me incluyo en este grupo. Es una injusticia que no podamos salir a la calle a manifestar nuestra fe como lo hicieron nuestros padres y abuelos antes que nosotros.

Ahora bien, y a esto me refería con lo de "amnesia selectiva", no podemos olvidar todo lo ocurrido en este año y pico de pandemia, como tampoco podemos olvidar quienes somos y qué significa ser Cristianos y Cofrades. 

Para mi, ser cofrade no es ponerme una túnica, sino pertenecer a una cofradía. Es decir, formar parte de una asociación cuyo fin último es dar testimonio del Evangelio; anunciar al mundo que Cristo ha muerto y resucitado por nuestra causa. Y este anuncio no se puede limitar a pasear una escultura, o incluso a pasear a Jesús Sacramentado, por la calle. Esta proclamación de fe se puede y se debe hacer de muchas formas, empezando por nuestra propia forma de vivir. Piedad, Caridad, Amor, Esperanza... Todas estas palabras deberían significar para nosotros algo más que meros nombres de advocaciones, deberían ser nuestro modo de vida.

Todos estamos deseando salir en procesión, o, mejor dicho, todos estamos deseando recuperar nuestra vida, una vida que la Pandemia nos ha robado. Que otros colectivos u otras instituciones quieran correr y olviden todo lo que se ha sufrido, todo lo que los sanitarios han luchado, que olviden todas las vidas que el virus se ha llevado no es excusa para que nosotros, cristianos y cofrades, lo pasemos por alto. Demos ejemplo, como hemos hecho hasta ahora y no demos lugar a que, por sacar una procesión, provoquemos un nuevo rebrote. Como decía un profesor que tuve "despacito y buena letra, que hacer las cosas bien importa más que hacerlas". Aguantemos un poco más, hasta que de verdad sea seguro para todos y no haya riesgo de que ocurra otra tragedia. Tengamos esperanza porque, si Dios y su Santa Madre quiere, más pronto que tarde volveremos.

¡Animo, Cofrades!

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